El porqué de (casi) todo

Comenzar el blog con un tópico no sé si es buen presagio o síntoma de novatilla, pero no puedo evitar iniciarlo sin afirmar que “la vida da muchas vueltas”. Es así señoras. Después de 30 años rondando por este mundo ahora me encuentro delante del ordenador, con los nervios puestos en la barriga y comenzando a ser (o intentándolo) eso que ahora llaman una emprendedora. Que Dios nos coja confesadas.

No os describiré lo que me ha llevado hasta aquí (a quien le interesen los loops vitales ajenos lo puede encontrar en la sección About de este mismo blog) pero lo que sí os puedo contar es (haciendo un gran Juan Palomo) por qué he querido montar esta pequeña papelería sin pensar en la que está cayendo y, después de meses trabajando, continuar con la ilusión, las ganas y la paciencia intactas. Bueno, no hace falta engañar a nadie, la paciencia depende del día.

Seguramente hay varios porqués, en la vida nada es blanco o negro, pero tengo dos de bien identificados y son éstos los que puedo describir más fácilmente. El primero tiene que ver con mi casi-obsesión que cuando sea una abuela a mis nietos y nietas no les quiero contar como me levantaba cada día a las 7:30 de la mañana para pasarme 8 horas delante del ordenador de la oficina, con el inseparable tupperware de macarrones hervidos y día sí día también pensar “qué narices hago aquí?”. Esto no está hecho para mi. Siempre he pensado que me gustaría llenarme la vida de otros momentos especiales, mágicos para vivirlos intensamente y así cuando me siente al lado de una hipotética chimenea, de una hipotética casa en el campo, con unos hipotéticos nietos y nietas, pueda mirar atrás y sentir que lo he conseguido, que no he dejado de hacer nada de lo que quería hacer por el miedo, por el qué dirán o por creer que era imposible. De momento si hago balance tengo de todo, momentos de pura vida y momentos que no tanto, pero Gabriela forma parte de aquellos objetivos que no podía dejar pasar. Y aquí la tenemos!

El segundo tiene que ver con la confianza en los pensamientos y las acciones positivas (momento místico ON). Creo que, si en lugar de quejarnos todo el día, pensáramos en las cosas buenas que tenemos y las dijéramos, TODO cambiaría. Palabrita. Ya sé que es una teoría de bajo nivel y que está muy vista, pero uno de los objetivos de Gabriela es convertirse en un canal para comenzar a transmitir esta visión positiva y así cambiarnos un poco el estado de ánimo. Y a partir de aquí alegría de vivir, verbenas, confeti rosa, ángeles celestiales y lo que convenga.

Y por fin la papelería Gabriela ya está aquí, tan preciosa y tan orgullosa de haber llegado. Tiene un objetivo claro:

generar un círculo cada vez mayor de personas que hacemos pequeñas acciones para mejorar nuestras vidas y las de los demás

¿Recordáis la escena en que la vecina del Amelie recibía las cartas de su marido desaparecido hacía 30 años? Pues me refiero a esto. Pequeñas acciones que harán felices a otras personas. Y la rueda empezará a girar y girar.

Así que basta de charlar y demos una nueva vida a los buzones de Correos. Yo empezaré por hacer viajar unas cuantas cartas. Destino: Londres. Asunto: “Sista, I miss you”. ¿Quien me sigue?

Nos vemos aquí cada martes y jueves!

Bienvenidos y bienvenidas a Gabriela, nos deseo un viaje apasionante!
Laura

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